En la terraza de un café hay una familia gris. Pasan unos senos bizcos buscando una sonrisa sobre las mesas. El ruido de los automóviles destiñe las hojas de los árboles. En un quinto piso, alguien se crucifica al abrir de par en par una ventana. Pienso en dónde guardaré los quioscos, los faroles, los transeúntes, que se me entran por las pupilas. Me siento tan lleno que tengo miedo de estallar... Necesitaría dejar algún lastre sobre la vereda... Al llegar a una esquina, mi sombra se separa de mí, y de pronto, se arroja entre las ruedas de un tranvía.
 
Oliverio Girondo.

Yo he elegido mi lugar, está en el misterio. Sólo me queda respetarlo.
La manía de comprender y, por consiguiente, de empequeñecer, de mediocrizar toda mi vida, me han atosigado con preguntas imbéciles: ¿Por qué esto? ¿Por qué aquello?-, es una de las desdichas de nuestra naturaleza. Si fuéramos capaces de volver nuestro destino al azar y aceptar sin desmayo el misterio de nuestra vida, podría hallarse próxima una cierta dicha, bastante semejante a la inocencia.

Luis Buñuel-


Noche primitiva

Tras cada hombre viviente se encuentran treinta fantasmas, pues tal es la proporción numérica con que los muertos superan a los vivos. Desde el alba de los tiempos, aproximadamente cien mil millones de seres humanos han transitado por el planeta Tierra.
Y es en verdad un número interesante, pues por curiosa coincidencia hay aproximadamente cien mil millones de estrellas en nuestro universo local, la Vía Láctea. Así, por cada hombre que jamás ha vivido luce una estrella en ese Universo. 
Pero, cada una de esas estrellas es un sol, a menudo mucho más brillante y magnífico que la pequeña y cercana a la que denominamos el Sol. Y muchos -quizá la mayoría- de esos soles lejanos tienen planetas circundándolos. Así casi con seguridad hay suelo suficiente en el firmamento para ofrecer a cada miembro de las especies humanas, desde el primer hombre-mono, su propio mundo particular: cielo... o infierno.
No tenemos medio alguno de conjeturar cuántos de esos cielos e infiernos se encuentran habitados, y con qué clase de criaturas: el más cercano de ellos está millones de veces más lejos que Marte o Venus, esas metas remotas aún para la próxima generación. Mas las barreras de la distancia se están desmoronando, y día llegará en que daremos con nuestros iguales, o nuestros superiores entre las estrellas.
Los hombres han sido lentos en encararse con esta perspectiva; algunos esperan aún que nunca se convertirá en realidad. No obstante, aumenta el número de los que preguntan: ¿Por qué no han acontecido ya tales encuentros, puesto que nosotros mismos estamos a punto de aventurarnos en el espacio?
¿Por qué no, en efecto? Sólo hay una posible respuesta a esta muy razonable pregunta. Mas recordad, por favor, que ésta es sólo una obra de ficción.

La verdad, como siempre, será mucho más extraordinaria. 


Arthur C. Clarke - Una odisea espacial 2001
hay noches en las que creo que estoy muy enferma. como cuando pienso en vos, y en lo chiquitas que son tus manos, y en que casi no tenés uñas, y en como amo tus manos, y todos los recuerdos que me traen, y se me llenan los ojos de lágrimas y tengo que decir que me entró algo en el ojo, porque vuelan muchas cosas por el bosque y siempre es una buena excusa. y creo que podría mirarte durante años, sobre todo cuando te reís, porque cuando te reís sos un millón de estrellas, sos lo más lindo de todo el universo, y se me estruja el alma porque pienso en lo grande que es el universo, en cómo  me ayudas a entenderlo, y en cómo te odio cuando es de noche y yo estoy acostada escribiendo, y vos estás no sé dónde, con no sé quién. ahí me doy cuenta de que estoy enferma, y vuelvo a pensar en tus manos. que me acarician desde la corniza de un décimo piso. y mientras una me toma fuerte para que no me caiga, la otra hace fuerza para empujarme. y bailamos, ahí, en el borde, y te quiero decir algo lindo al oído pero sólo me salen incoherencias porque tomé mucho alcohol. entonces me agarrás más fuerte que nunca, y me empujás con más fuerza que nunca. me despierto, me doy cuenta de que estoy soñando con vos de nuevo, y ahí es donde pienso que estoy enferma. me enfermás vos cuando te me acercás, porque me bajás las defensas. porque sonreís y yo me muero  y resucito en un instante , y me tiro de un décimo piso y no me muero, porque vos estás esperándome abajo, pero cuando caigo me doy cuenta de que ya no estás. te fuiste con alguna que cayó más rápido, y entonces me lastimo, me rompo todos los huesos, pero no me muero, porque morir hubiera sido rápido y poco doloroso, y yo tengo que sufrir, porque los enfermos sufren, y yo estoy enferma.

me despierto. estaba soñando de nuevo con vos.

Karma police, arrest this man
He talks in maths
He buzzes like a fridge
He's like a detuned radio


"La Tierra rueda alegremente alrededor del Sol, y pescaderas, comerciantes, príncipes y cardenales y hasta el mismo Papa ruedan con ella."

Galilei: Sí, yo podría incitar a sus campesinos a pensar nuevas cosas. Y a sus sirvientes, y a sus administradores.

Federzoni: ¿Cómo? Ninguno de ellos lee latín.

Galilei: Yo podría escribir en la lengua del pueblo, para la mayoría, en lugar de en latín para la minoría. Para las nuevas ideas necesitamos gente que trabaje con las manos. ¿Quién si no, necesita saber las causas de las cosas? Los que sólo ven el pan sobre la mesa, no les interesa saber cómo fue amasado; la chusma agradece antes a Dios que al panadero. Pero los que hacen el pan comprenderían que nada se mueve que no sea movido. Tu hermana en el lagar, Fulganzio, no se asombraría mucho, sino más bien se reiría, si oyera que el Sol no es un escudo dorado de la nobleza sino una palanca: la Tierra se mueve, porque el Sol la mueve.

Ludovico: Usted será siempre esclavo de sus pasiones. Discúlpeme ante Virginia. Creo que es mejor que no la vea ahora.

Galilei: La dote está a su disposición, en cualquier momento.

Ludovico: Buenos días. (se va)

Andrea: ¡Y nuestros respetos a todos los Marsili!

Federzoni: ¡Esos que ordenan a la Tierra quedarse quieta para que no se les vengan abajo sus castillos!

Andrea: ¡Y a los Cenzi, y los Villani!

Federzoni: ¡A los Cervilli!

Andrea: ¡A los Lecchi!

Federzoni: ¡A los Pirleoni!

Andrea: ¡Que sólo quieren besarle los pies al Papa, si con ellos pisa al pueblo!

Galileo Galilei - Bertolt Brecht

Medio pan y un libro.

"No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí  violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social. Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros? 
¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: «amor, amor», y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras."

Federico García Lorca.
I do not wish to comment on the work; if it does not speak for
itself, it is a failure.

George Orwell

What it takes to come alive...

Parece que últimamente no puedo dejar de pensar. De pensar en todo, en cualquier cosa, menos en lo que tendría que estar pensado. No sé calcular el momento angular, pero se extrañarte, de sobra lo sé. Me fui, sabías? Me fui de esa ciudad infernal que nos consumió tantos años, y te dejé lejos. Y de pronto veo este video, y te siento tan presente, nos siento tanto. Pienso en todas esas cosas que hicimos, creyendonos tan vivos, tan inmortales. Cómo me arruinaste la adolescencia, y cómo me gustó dejar que lo hicieras. Ahora que me hago la rescatada, que me engaño pensando que toda esa vida que supimos llevar quedó lejos, allá, con vos, me doy cuenta de lo bien que me hacía toda esa basura que hacíamos. Y veo a los idiotas de la facultad que con veintipico de años se creen vivos por hacer lo que nosotros hicimos a las quince, y me río de ellos, aunque me dan tristeza. Pero me río porque se que vos te reirías, pobres nerds dirías, con ese tono de voz que conozco tan bien, y que se niega a salir de mi cabeza a pesar de los años. Me gustaría contartelo, en realidad ya no sé qué excusa usar para escucharte reir, aunque sea por última vez, y olvidarnos de todo este tiempo de frío, y de la última vez que te vi, que lo único que escuché de vos fueron insultos, y mis ganas de cortarme las venas, y tus ganas de que lo haga y se termine todo eso que nos estaba quemando por dentro, pero nos hacía sentir vivos.
Así que acá estaba, intentando estudiar, y viene esta forra de Rihanna a mostrarme lo poco que solucioné las cosas mudándome, lo poco que me atrevo a pisar al pasado. Porque nosotros encontramos amor en un lugar sin esperanza, y así como lo encontramos, lo destruímos, nos lo fumamos hasta que ya no quedaba ni un poco de nosotros en nosotros, hasta que nos convertimos en dos infelices que se amaban a más no poder, pero que no podían estar juntos porque veían en el otro lo que más odiaban de sí mismos. Si de día te la pasas llorando, no estás haciendo las cosas bien. Si cuando estás sobrio lo único que hacés es cortarte, no estás haciendo las cosas bien. Y si te alejás de los que más amás sólo porque se preocupan por vos, definitivamente no estás haciendo las cosas bien. Y yo no estoy haciendo las cosas bien si pienso que, por leer esto, vas a llamarme, vas a buscarme de nuevo, vas a pedirme perdón y voy a  pedirte perdón y va a ser todo de una manera que nunca fue, vamos a estar bien por primera vez. Pero es lo que quiero, es la manera en que me siento, y ya no sé cómo manejar lo mucho que te necesito, que te invento en cualquiera, que te sueño más que nunca, que no hay una sola hora del día en que no te piense, que después de todo no crecí un carajo, porque a pesar del tiempo, no puedo dejarte ir.
OTRA VEZ SE VAN...


y mientras tanto, vos que te quedas, estás tan lejos de mí como ellos.
"Querido corderito... a partir de ahora perderás tu inocencia, pero no temas, la perdida de la inocencia traerá belleza a tus ojos."

Ojalá que la niebla no oculte la luna, que está más redonda que nunca esta noche (Ya no hay tiempo de lamentos). Ojalá que esa estrella, que solía ser tu lujo, brille hoy desde Venus y te rocíe de agua bendita. Ojalá que los aullidos sepan abrirse paso, a través de los gritos de la ciudad, y despierten al mal hombre, al mago bueno (Ya no hay más!). Ojalá que el diablo, que no sabe muy bien sobre qué pierna baila, acierte hoy en el pogo más encantador del universo (el que se sucede ahí abajo, claro). Ojalá que cuando empieze a anochecer, y te veas nuevamente andando por la misma ruta repleta de caricaturas, recuerdes que ya alguna vez sufriste cosas mejores (como cuando estuviste a punto de tirar la esponja, y llegó el ángel de los perdedores a recordarte las promesas hechas, otra vez). Ojalá que, al menos por esta noche, no nos prives de esos tangos fatales que sólo vos sabés bailar en las llamas, sacando al caníbal que tenés dentro (ese que se prende fuego en el Coliseo, estallado en risas, bestial dulzura y rouge). Ojalá que si algún día te das cuenta de que tu destino es estar acompañada por el ángel de la soledad (como aquella vieja amiga cubana), puedas reírte tanto que incluso los demás se den cuenta. Ojalá que tu lengua (esa que usas como un sable, esa que me enseñó que el lujo es vulgaridad), siempre guste de ser oída. Ojalá que mi Dios siempre esté a tu lado, para recordarte que a los gatos no se los llama con silbidos. Ojalá que cuando el jean te apriete la fresa, y seas la reina, logres que el joven lobo se queme de amor rascando la alfombra. Ojalá, pequeña hechicera, que puedas conservar la cruel costumbre de no contentarte con los restos.

Yo sé que no puedo darte algo más que un par de promesas, pero ojalá sepas que siempre voy a estar ahí para recordarte que ciertos fuegos no se encienden frotando dos palitos.


Espero que sepas que te quiero tanto, pero tanto, que te digo cualquier cosa.


(¡¿17 años ya?! Definitivamente el futuro llegó hace rato.)




¡Felíz noche de tierra llena en la luna!


[Pero nena, tu risa es




tu risa es la magia





de los rocanroles








tu risa es la magia.]




Son conservadores por naturaleza y están interesados en el poder. (Si estás viviendo una vida que depende de la rutina y del tiempo de otras personas los cambios no pueden alegrarte)
Con otro tipo de riesgo esta vida puede volver a ser digna. Deberemos reunir una inmensa cantidad de amor.

-

Uno de esos trucos tensó mi arco y me mandé a la calle armado con una motosierra. Una vez bastó. Ver con los ojos del monstruo te hace la risa más breve, pero también más convincente. Te dibuja la boca de un tipo inocente. Inocente como un huevo de Monstruo de la Isla Maciel recién puesto.


¿Ves porqué sos mi Dios?

Verlo otra vez, aunque sea una vez

Me gustaría no tenerte miedo; poder saludarte sin verguenza en los ojos, y que me sonrías vos también. Y no por compromiso, cuando estoy con tus amigas. No. Que vengas y me saludes, aunque te toque y te duela y me toques y yo arda, y confundas las letras de mi nombre. Te juro que me gustaría no asustarme cuando te veo. No empezar a tocarme la cabeza desesperadamente, no acomodarme la ropa mirando para abajo. Saludarte de frente, preguntarte qué se siente que el tiempo te cierre de golpe la puerta y tener que joderte por haber sido tan pollito a cuerda. Me encantaría no salir corriendo cuando te cruzo. Acariciarte la cabeza y que tu pelo me haga cosquillas en la cara. Decirte que no te preocupes, que Dios no me quiere en tu eternidad. Pero asegurarte, también, que voy a volver a encontrarte, amor. Tal vez el año que viene, tal vez cuando sea más flaca, más alta, más linda, más rubia, más buena, más inteligente, más puta, más hippie, más fisura. Tal vez cuando sea, voy a dejar de esquivarte. Y vos me vas a sonreir con voz de cigarrillo, confundiendo, como siempre, las letras de mi nombre.



Bajó por el callejón
en donde estaba él
Después vomitó ese ron
manchando la pared
El sol le caía bien
entrando en la avenida
Su vida no era más su vida
pero eso estaba okey.

Baila y canta mi Dios

Fui al coliseo a prenderme fuego. Me dejé llevar por mi alma, por esta vez, y mi esqueleto me trajo hasta aquí, justamente porque aquí (Gracias a Dios!) uno no cree en lo que oye. Quería estar allí cuando el fuego creciera, cuando la noche tirara un salto mortal y ticks de la revolución, implacable rocanrol y mucho más de 80.000 sienes ardientes fueran efectivamente todo el tesoro. Un tesoro invaluable, un sentimiento que no puede medirse en dinero. En este mundo, esta empresa, este mundo de hoy, todavía quedan cosas que no se pueden comprar; aún quedan placeres sin dañar. Y los disfruto junto con mi enfermedad. Sí, es tan chiflado que puede ser, y fue. La noche de cristal se hizo añicos y todos fuimos de la nada a la gloria con su presencia. ¿Cómo no sentirme así? ¿Cómo explicar lo que fue vivir el pogo más grande del Universo? Esos retazos de sueños, esas migajas de rock maravilla son indescriptibles. Son la prueba fiel de que el futuro llegó hace rato y de que, aunque el ritmo es efímero, nadie va a poder borrar mis recuerdos, nadie será capaz de matarlo en mi alma. Porque es encantador que pueda sentirme así, tan encantandor como el infierno que, además, estuvo embriagador. Porque al final, todos lloramos con un ojo, y con el otro nos reímos. Porque él no juega a los dados y (Gracias a Dios!) tampoco cree en lo que oye.

¡Gracias Indio, por dejar este asunto para siempre en nuestras manos!