Cuando nos echamos a correr, hay mil maneras de seguir... Pero ninguna de volver.
"La Tierra rueda alegremente alrededor del Sol, y pescaderas, comerciantes, príncipes y cardenales y hasta el mismo Papa ruedan con ella."
Federzoni: ¿Cómo? Ninguno de ellos lee latín.
Galilei: Yo podría escribir en la lengua del pueblo, para la mayoría, en lugar de en latín para la minoría. Para las nuevas ideas necesitamos gente que trabaje con las manos. ¿Quién si no, necesita saber las causas de las cosas? Los que sólo ven el pan sobre la mesa, no les interesa saber cómo fue amasado; la chusma agradece antes a Dios que al panadero. Pero los que hacen el pan comprenderían que nada se mueve que no sea movido. Tu hermana en el lagar, Fulganzio, no se asombraría mucho, sino más bien se reiría, si oyera que el Sol no es un escudo dorado de la nobleza sino una palanca: la Tierra se mueve, porque el Sol la mueve.
Ludovico: Usted será siempre esclavo de sus pasiones. Discúlpeme ante Virginia. Creo que es mejor que no la vea ahora.
Galilei: La dote está a su disposición, en cualquier momento.
Ludovico: Buenos días. (se va)
Andrea: ¡Y nuestros respetos a todos los Marsili!
Federzoni: ¡Esos que ordenan a la Tierra quedarse quieta para que no se les vengan abajo sus castillos!
Andrea: ¡Y a los Cenzi, y los Villani!
Federzoni: ¡A los Cervilli!
Andrea: ¡A los Lecchi!
Federzoni: ¡A los Pirleoni!
Andrea: ¡Que sólo quieren besarle los pies al Papa, si con ellos pisa al pueblo!
Galileo Galilei - Bertolt Brecht
Medio pan y un libro.
¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: «amor, amor», y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras."
Federico García Lorca.
What it takes to come alive...
Con otro tipo de riesgo esta vida puede volver a ser digna. Deberemos reunir una inmensa cantidad de amor.
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Uno de esos trucos tensó mi arco y me mandé a la calle armado con una motosierra. Una vez bastó. Ver con los ojos del monstruo te hace la risa más breve, pero también más convincente. Te dibuja la boca de un tipo inocente. Inocente como un huevo de Monstruo de la Isla Maciel recién puesto.
Verlo otra vez, aunque sea una vez
Bajó por el callejón
en donde estaba él
Después vomitó ese ron
manchando la pared
El sol le caía bien
entrando en la avenida
Su vida no era más su vida
pero eso estaba okey.
Baila y canta mi Dios

Si querés que te vomite la verdad, te confieso nunca pensé que fueras a irte de verdad. Lo ensayamos tantas veces, que finalmente ya la verdad parecía una mentira. Era. No sé, te odio mucho, cuando me acuerdo, y cuando tengo tiempo de odiarte. Pero a veces no, y entonces me divierto jugando a que estamos jugando, como todas las veces que lo hicimos antes. A que me vas a despertar a las tres y cuarto de la mañana, pegándome, mientras a mi me lloran los ojos envidiándola, y te digo que está entrando olor a cebolla por la ventana abierta. Y nos puteamos desde el estómago (o desde algún lugar muy, muy profundo) y no nos cansamos de putearnos y arañarnos, mientras insisto en que te amo y vos me decís que me vaya con él. De lo que sí nos cansamos fue de explicarle al mundo que no somos pareja; que dormimos juntos porque cada tanto hace frío. Y que, desgraciadamente para nosotros, cada tanto se vuelve bastante más usual con el tiempo. Pero el tiempo de pronto fue a contrareloj. Ahora vos entrás y salís de mi mundo como se te canta, y lo peor es que salís más de lo que entrás. Y por primera vez me doy cuenta de que tantos amagues no fueron en vano, y de que los dos nos merecíamos este final tan raspado hasta gastarse, tan gota que rebalsó. Eso es lo que me pasa, si querías que te vuelque toda la verdad; y si no querías, te digo lo que siento por la fuerza, como siempre hice, como jamás te interesó demasiado. De última, después te pediré perdón, te lloraré un poco y vos argumentarás, indiferente pero con los ojos vidriosos, que está habiendo mucho olor a cebolla, que tendríamos que hacer algo con la ventana de la habitación y que no se vale que te golpee, ni que te muerda y me rasgue la piel, ni que intentemos ponerle nombre a nuestro dolor: no se vale nada, porque ya nada vale para nosotros.
de pronto
el mundo te estalla en la sangre
(creoque fue en la sangre)
y de pronto, cuando todo empezaba
justo (al fin, por fin) a estar de acuerdo
con tus ganas de vivir
te vas para algún lado
lejano
mujer
y mordés y pateás
porque todo lo que conocías ya no está
ahí
cuando vos
quería que estés conmigo
todo demasiado trampa, demasiado chiste
y vos jamás
eso es lo único que aún conservo
el sabor de tu ausencia infinita, omnipresente
desparramado en mi vida
como la telaraña de la que no puedo
ni quiero
porque te quiero
si no querés volver, no vuelvas
pero
no vuelvas
porque vos sos tan frágil como yo
y un poco más tonto
por eso te tengo miedo, tanto
lo único que quiero ahora
es un baño
después creo que puedo empezar
a sentirme mejor
Un pacto, una especie de tregua
porque así ya no puedo, me tenés muy cansada.
